Novelas gordas
A veces no buscas terminar un libro durante el fin de semana. Lo que quieres es entrar en una historia, conocer a muchos personajes y saber que todavía te quedan capítulos por delante. Aquí reunimos novelas que invitan a pasar mucho tiempo dentro de un mismo mundo, aunque sus ritmos y extensiones sean muy diferentes.
La clave no es elegir automáticamente la de más páginas, sino encontrar una trama que te apetezca acompañar durante días.
Para grandes aventuras e intrigas de poder
El conde de Montecristo sigue una historia de injusticia y venganza con planes que se despliegan poco a poco. Shōgun traslada las intrigas al Japón del año 1600, donde comprender las costumbres y las alianzas puede ser decisivo. Y en Yo, Claudio la política de la Roma imperial se cuenta desde la mirada de alguien a quien su propia familia subestima.
Si te gustan los conflictos históricos y los numerosos personajes, las tres ofrecen recorridos extensos sin parecerse demasiado entre sí.
Para conocer a fondo una época y sus personajes
Los miserables combina las vidas de muchas personas con reflexiones sobre la justicia y la desigualdad en la Francia del siglo XIX. Ana Karenina dedica atención a las relaciones, la vida cotidiana y las expectativas sociales. Son clásicos que conviene empezar sabiendo que no tendrán prisa.
En Los pilares de la Tierra la construcción de una catedral y las ambiciones de diferentes personas sostienen otra clase de viaje histórico.
Para un misterio que dure muchos capítulos
El nombre de la rosa entrelaza investigación, ideas y una ambientación medieval que pide atención. Si prefieres un suspense contemporáneo, Los hombres que no amaban a las mujeres desarrolla una investigación extensa a partir de documentos, secretos y relaciones difíciles.
¿Por dónde empezar?
Si quieres aventuras y giros, elige El conde de Montecristo. Para las intrigas de poder en un entorno lejano, Shōgun. Si te atraen los personajes y los dilemas humanos, Ana Karenina. Y si prefieres un misterio que te acompañe durante muchos días, prueba con El nombre de la rosa.
Para una lectura de otra intensidad, explora también las recomendaciones para el invierno.

Ana Karenina
León Tolstói · 1877
Una historia de amor que se va torciendo y una Rusia entera mirando.

Crimen y castigo
Fiódor Dostoievski · 1866
Un asesinato del que sabes todo desde el principio y aun así no puedes soltar.

El código Da Vinci
Dan Brown · 2003
Un crimen en el Louvre, símbolos por descifrar y pistas que llevan de París a Londres.

El conde de Montecristo
Alexandre Dumas · 1844
La venganza como proyecto de vida. Larguísimo y no sobra una página.

El maestro y Margarita
Mijaíl Bulgákov · 1966
El diablo aparece en Moscú y deja al descubierto lo absurdo de una sociedad que pretende tenerlo todo bajo control.

El nombre de la rosa
Umberto Eco · 1980
Un misterio en una abadía medieval. Exigente al principio, adictivo después.

El tiempo entre costuras
María Dueñas · 2009
Una modista, la guerra y el espionaje. Entretenida y con mucho ambiente.

La catedral del mar
Ildefonso Falcones · 2006
La Barcelona medieval vista desde abajo, con Santa María del Mar levantándose piedra a piedra.

La sombra del viento
Carlos Ruiz Zafón · 2001
Una carta de amor a los libros con trama de intriga.

Los hombres que no amaban a las mujeres
Stieg Larsson · 2005
Una desaparición sin resolver, una familia llena de silencios y dos investigadores que no se parecen en nada.

Los miserables
Victor Hugo · 1862
Mucho más que Jean Valjean: es una ciudad, una época y un montón de digresiones.

Los pilares de la Tierra
Ken Follett · 1989
Construir una catedral como excusa para contar varias décadas de intrigas.

Shogun
James Clavell · 1975
Un navegante inglés llega al Japón de 1600 y descubre que entender sus reglas puede ser tan decisivo como sobrevivir.

Sinuhé, el egipcio
Mika Waltari · 1945
La vida de un médico egipcio abre las puertas a un mundo de viajes, intrigas y cambios que parecen imposibles de detener.

Yo, Claudio
Robert Graves · 1934
Las intrigas de la Roma imperial contadas por alguien a quien su propia familia subestima.